Nuestra historia

Anna abrazando a uno de los perros del refugio

Hola, soy Anna

Tengo 35 años y me he criado en el campo, entre perros, gatos y cualquier animal que se acercara a la puerta de casa. Desde pequeña, si veía un animal solo en el camino, no era capaz de seguir andando como si nada. Me lo llevaba, le daba de comer y le buscaba un rincón calentito.

Cómo nació el refugio

Con los años, aquel animal que recogía de vez en cuando se convirtió en muchos: abandonados en una cuneta, perdidos, mayores que ya nadie quería... Hoy tengo mi propio refugio, donde los acojo, los curo y les doy el cariño que les faltó. Algunos encuentran una familia nueva. Otros se quedan conmigo para siempre.

No es fácil. Hay noches sin dormir, visitas al veterinario y muchos sacos de pienso. Pero cada vez que uno de ellos vuelve a mover la cola o a ronronear, sé que merece la pena.

Anna dando el biberón a un cachorro en el refugio

Por qué hago estos collares

El refugio necesita seguir creciendo para poder ayudar a más animales. Por eso decidí crear algo que hablara de lo que he vivido toda mi vida: el amor entre una persona y su animal. Un amor que no se acaba, ni siquiera cuando ellos se van.

Cada collar representa ese abrazo. Están bañados en oro y pensados para llevarlos cerca del corazón, por el compañero que tienes al lado o por el que echas de menos.

Cuando te llevas uno, no te llevas solo una joya: ayudas a que el refugio siga adelante y a que más animales tengan una segunda oportunidad.

Anna paseando con sus animales entre olivos

Gracias de corazón por estar aquí.
Anna 🐾

Ver el collar Abrazo Eterno →